NANCY URRACA
La reina del taekwondo
 | | Nancy Urraca | Con el donaire de reina y un espíritu indomable, Nancy Urraca ya tiene la vista puesta en sus próximas metas: una medalla de oro olímpica y un título en el campo del saber.
Su madre Grace Urraca, nacida en Polonia, y allegados quieren también que se dedique al modelaje y que, incluso, participe en el premio nacional de belleza.
“A qué mujer no le gusta el mundo del modelaje”, declara con una sonrisa mientras acariciaba a “Picachu”, un inquieto Chihuahua que, por el momento, parece ser el dueño de su corazón.
“Después de las Olimpíadas, a lo mejor me lance, quién sabe”, subraya la campeona panamericana de taekwondo en la categoría de los 69 kilogramos.
Ya ella ha hecho pininos en ese mundo, pues cuando estaba pequeña desfiló por la alfombra roja y en el último año participó en dos comerciales televisivos como figura de una agencia de autos y de una reconocida tienda de ropas.
Gran reto
La estelar atleta, quien cursa el cuarto semestre de medicina en la Universidad Intec, está clara en que tiene un período de dos años para, al menos, conquistar su presea olímpica porque después de ahí desea dedicarse por entero a los estudios. De no lograr ese objetivo en Beijing (2008), tendría que esperar por otro ciclo olímpico para entonces intentarlo en Londrés, Inglaterra.Sólo pensarlo, le asusta.
Sus compromisos en las aulas y en el taekwondo apenas le dan tiempo para dormir. Normalmente se levanta a las cinco de la mañana para ir a entrenar al Centro Olímpico de 6 a 8 A.M. Presurosa retorna luego a la casa para darse un baño e ir a la universidad a las nueve, desde donde sale a las cuatro.
Urraca aspira a ser doctora y ganar una medalla olímpica
Vuelve a la casa para ducharse y regresar al Centro Olímpico para la segunda práctica del día, que se hace en horario de cinco de 5-7 P.M. Los martes y los jueves, la cosa se le complican más porque también tiene docencia de seis a diez de la noche. Una vez llega a su confortable residencia del sector Buena Vista, debe repasar las lecciones y preparar las materias para el día siguiente.
“Hay día que casi amanezco estudiando. Duermo por media hora y al rato suena el despertador”, señala. Nancy --educada, sencilla y de finos modales-- sabe que el éxito no llega por correo, sino que hay que salir y trabajar duro para encontrarlo.
Ella quiere emular el ejemplo de su compañera Gina Ruiz, medallista de oro en los Juegos Panamericanos, quien el año pasado se graduó con honores como ingeniera Industrial.
“Gina logró ser campeona en taekwondó y en su universidad porque se graduó con honores”, resaltó Urraca, quien tras cada triunfo tiene menciones especiales para sus entrenadores Osvaldo García y Luis Olarriaga.
“Dentro de unos años me veo graduada en medicina y como campeona olímpica”, manifiesta la espigada taekwondoísta, quien los domingos saca tiempo para asisitir a la iglesia “Sólo para campeones”, donde comulga el cantautor Juan Luis Guerra.
Como buena cristiana, su calidad atlética e inteligencia la acompaña con esa fe que los más creyentes aseguran que mueve montañas.
Le seducen los vericuetos del cuerpo y por eso se dedicó a la medicina. “De todas las cosas, la que más me ha interesado es la anatomía del cuerpo, cómo funciona y el porqué de las cosas”, acota.
“La medicina me gusta, sobre todo, para ayudar a las personas”, manifestó Urraca, nacida en New Jersey, Estados Unidos, pero residente aquí desde que tenía cuatro años de edad.
“Creo que la República Dominicana necesita doctores sin fines de lucro, o sea que de verdad se interesen por las personas”, puntualiza.
“Lo mío es ver a una persona sonreir de nuevo después de pasar por una enfermedad o lo que sea”, declara esta discípula de Hipócrates.
Señala que su meta será lograr eso sin exigirle tanto al paciente, “porque ahora hay muchos doctores que si no hay dinero no hay nada”. Este país necesita doctores que no se interesen únicamente por lo económico”, subraya Nancy, quien piensa hacer una especialidad en cardiología pediátrica.
“Como padre, me siento orgulloso porque Nancy es una atleta completa y tiene una gran sensibilidad social”, significó su padre Neftaly.
Recuerda que no hay casualidad en el éxito que su hija está teniendo en el rudo reporte, porque ella también fue exclente como pitcher y en el voleibol a nivel colegial.
"Tiraba y bateaba como un hombre y en voleibol era muy buena también”, resaltó.
Añadió que tanto él como su madre Grace siempre le han apoyado. Dijo que Grace, quien se encuentra en Polonia, le acompaña en todas sus actividades.
“Si Nancy tiene una competencia en La Romana, en San Juan de la Maguana, ahí está su madre acompañándole por ocho horas o el tiempo que sea necesario”, apuntó Nefatly.
Nancy es la más pequeña de la casa. Tiene otra hermana de padre, Michelle, de 35 años, quien reside en Miami.
Sus inicios
A ella siempre le gustaron las películas de Jackie Chang. Un buen día la familia iba por la avenida Félix Evaristo Morales y vio una escuela de artes marciales.
Acto seguido, le pidió a sus padres que se detuvieran para que la inscribieran en la misma, la cual dirigía el profesor Milton Pérez.
En principio hubo cierta resistencia de sus progenitores porque se trataba de un deporte rudo, pero los gritos de la niña de siete años pudieron más y la complacieron.
“Resultó que era taekwondó, pero bien pudo haber sido cualquier otra disciplina”, revela. “Me hubiese quedado de todas formas”.
De aquello ya hace un buen tiempo. Ahora no quiere más que cumplir con las metas que todavía tiene pendiente “y seguir sonriéndole a la vida”.
Fuente Freddy Tapia/ Listín Diario
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